1. Empieza por un borrador automático
Sube la canción a la herramienta de esta página (o ponla cerca del micrófono). En unos segundos tendrás la tonalidad, el tempo y una lista de acordes con el momento en que suena cada uno. No será perfecta, pero te ahorra la mitad del trabajo.
2. Confirma la tonalidad
Busca la nota que suena como «casa», la que cierra las frases. Si la herramienta dice Sol mayor, toca un acorde de Sol al final de una estrofa: si encaja y suena a final, vas bien. Recuerda que una tonalidad mayor y su relativa menor (Sol y Mim) comparten notas y se confunden a menudo.
3. Sigue el bajo
El bajo suele tocar la nota que da nombre al acorde. Pulsa un acorde de la lista para escuchar la canción desde ese punto y tararea la nota más grave: si coincide, el acorde es casi seguro.
4. Decide entre mayor y menor
Toca las dos versiones (por ejemplo, Re y Rem) mientras suena la canción. La que no «choque» es la buena.
5. Busca los adornos
Cuando tengas la base, añade lo que la detección automática no ve: séptimas, novenas, acordes suspendidos o notas en el bajo distintas de la fundamental (Do/Mi, Re/Fa♯…).
6. Pásala a tu tono
Si la canción te queda alta o baja, usa «Cambiar de tono estos acordes» y elige la cejilla que te deje tocar con posturas cómodas.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta saber solfeo?
No. Basta con conocer los acordes básicos en tu instrumento.
¿Por qué a veces sale un acorde que no es?
La detección compara las notas que suenan con acordes mayores y menores. Las inversiones, las séptimas o una melodía muy fuerte pueden despistarla. Por eso conviene comprobarlo de oído.